martes, 22 de enero de 2013

My Future

Las épocas de la adolescencia y la juventud son momentos en los que tomar decisiones precipitadas puede suponer la pérdida de mucho tiempo. Todos nos estamos dando cuenta de que el mundo está cambiando. A pesar del difícil momento económico en el que nos encontramos, o precisamente por ello, muchas personas empiezan a creer que trabajar para sí mismas es mucho más satisfactorio, y con frecuencia realista, que trabajar para otros. Hace unos años el trabajo por cuenta ajena representaba para muchos una forma de ingresos seguros para toda la vida. Esto ha cambiado y la nueva situación está afectando con especial dureza a los jóvenes. En cualquier momento de la vida, tener la incertidumbre de que uno elije bien es difícil. Cuesta. Las cosas no son como antes. Empleos nacen y desaparecen, sectores despegan o se desinflan, regiones o países que se expanden o se deprimen. Ya nadie espera jubilarse en la empresa en la que trabaja. Reciclarse o morir. Renovarse o ser renovado. Ya no basta con ser inteligente y trabajador, pues todo el mundo es inteligente y trabajador. En el fondo, creo que es muy importante tener un Norte, un plan de vida definido, pero a la vez tener la flexibilidad de adaptarse a los tiempos. Es decir, en estos tiempos hay que enfocarnos en ser profesionales exitosos, pero en mi vida éxito y fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro. No dejemos que estos tiempos de crisis nos puedan desmoronar. No hablo de falta de ambición, obviamente me ilusiona mucho encontrar trabajo, y que éste esté remunerado. Espero que el futuro siga mejorando como estoy segura que será. La crisis no será eterna.